domingo, 8 de febrero de 2015

No pudo ser

     Bueno, en otra ocasión será. Hoy desde luego no fue posible. Quería estrenar mis nuevas raquetas y pensé que subir a La Bola seria un buen plan. Estuve mirando la previsión del tiempo en la página de AEMET desde varios días antes, todo ok, llevábamos toda la semana con buen tiempo, a partir del jueves se estropearía, pero el cambio era a partir de las 15 h. A partir de ese momento, daban lluvia, pero calculé que a esa hora estaría ya de vuelta, así pues por la mañana tiempo despejado.
     Pues no, nada de eso, tiempo infernal. Las nubes metidas en la montaña, temperatura de 0° C en el puerto y un viento terrible con rachas de 100, si, 100km/h, que me tiraron en un par de ocasiones. Resultado, según subía, con mil ojos, el sudor que salía por el elastico del guante, se congelaba, y la manga del anorak, blanca de escarcha. Según se movian las nubes, había momentos en que no se veia a 20 metros. La verdad es que nunca había sufrido unas condiciones tan feas, ni con los -14°C que llegué a probar en el puerto de Pajares. El caso es que una vez llegué a la pista, tras iniciar el ascenso por el camino de tierra, paré a beber, y en la maniobra perdí un guante. Intenté cogerlo, pero cuando empezó a rodar ladera abajo, lo dí por perdido. En ese momento vi el tema un poco serio, la mano desnuda con esas condiciones, no me parecieron dos cosas que combinaran bien. Menos mal que llevaba un par de guantes polares finos, y así, con los dos guantes en la misma mano, regresé.
Habrá que intentarlo en otra ocasión, y espero disfrutar otra vez, porque a pesar de todo, disfruté de la mañana.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Emburriaderos y La Bola

     Hola otra vez. Si otro día de disfrutar como un enano,
No está trucado.¡Hacía frío!
 disfrutar aunque pasé frío y el tiempo ahí arriba se estropeó un poquito.
     La verdad es que el día anterior salí con el señor Thor y pasé calorcillo, así que tomé referencia errónea del tiempo sin tener en cuenta la diferencia de altura, menos mal que a pesar de todo llevaba algo de abrigo. El caso es que cuando llegue al Puerto ya me di cuenta de que lo de subir en camiseta iba a ser que no, así pues abrir mochila y sacar abrigo. Una vez listo, p'arriba. La verdad es que estaba un poco oxidado, pues aparte del error atmosférico, empecé la subida  a La Bola, por el camino que no deseaba, y así hice escala en el Risco de los Emburriaderos. Como de todas formas tenía previsto hacer unas fotos desde allí, a la bajada, pues invertí el orden. La verdad es que la vista que hay es esplendida, pero para mi gusto sería mejor sin las cuatro púas que aparecen...
Parece un peine desdentado
     Lo siento pero es que a mí eso de tanto ladrillo me rechina un poco, pero bueno, miraré para otro lado, por donde no aparezcan las torres florentinas.
     El caso es que después de disfrutar un poco del paisaje y de pelear bastante con el viento que hacía, continué para arriba. Lo que no entiendo es a la gente que me encontraba en chandall y poco más, pues como ya he dicho a parte de la baja temperatura, hacia un aire, para ventilar alfombras, y en algunos momentos se borraba la meta.
 
Ahí estaban las antenas hace un rato
     Me quedé algo sorprendido, pues se metieron las nubes y como se puede ver tapaban las antenas del repetidor, vamos que eran un poco espesas. esa es otra de las cosas que mucha gente no se cree, aquí el tiempo puede cambiar de forma bastante bruscas y puedes llevarte algún disgusto. ¡Ojo con esto! 
     El caso es que al llegar al telesilla ya pisabas nieve, una vez pasados unos metros, la calzada estaba limpia otra vez pero más arriba ya era más espesa y extensa la capa de nieve, para no pisarla había que desviarse de la calzada y subir por la izquierda de la misma, a través del pedregal que hay. La pena es que con las condiciones ambientales que había, no era un día para estar mucho tiempo arriba, lo justo para buscar un poco de refugio del viento en la cara sur, entre las piedras y arbustos, comer el bocata y dar vuelta para abajo, pues las nubes no cesaban y el aire no daba tregua. Otro día será mas tranquilo.

viernes, 4 de abril de 2014

El banco de la paciencia

     Bueno aquí seguimos en el banco de la paciencia. Lo que yo pensaba que sería cosa de 15 días, se alarga. La verdad es que mis esperanzas tenían fundamento de haberme operado hace un par de meses, cosa que no ocurrió por las circunstancias familiares que concurrían. Bueno el caso es que ahora va faltando menos y poco a poco recupero la movilidad sin dolor. La verdad es que ahora tengo una idea más cercana de lo que supone una cesárea. Un sufrimiento terrible cuando ataca la alergia y los estornudos hacen su aparición, porque la verdad es que el cuerpo humano tiene músculos que a veces desconocemos, hasta que estos reivindican su lugar con manifestaciones que suelen ser de todo menos sutiles. En fin no queda otra, paciencia y analgésicos.

jueves, 1 de agosto de 2013

De vuelta a la realidad

Bueno pues ya estamos de vuelta. La verdad es que es como siempre se hace corto. Estas esperando durante un largo año la llegada del verano y el buen tiempo, los días de descanso y relax, despertarte sin prisa, acostarte sin hora, el sol, la playa, las cervecitas... uuffff. Vaya, que se hace la boca agua de pensarlo. Pero como todo en esta vida, se acabó. Vendrán otros días parecidos pero, eso, serán otros, estos ya son el recuerdo.¡Pero que recuerdo!

miércoles, 17 de julio de 2013

Los amigos de lo ajeno

     La verdad es que esto de la libertad de las personas y demás, al final va a resultar un camelo.
Tu vives tu vida esforzándote por conseguir aquello que anhelas, de forma honrada, cumples con la sociedad en forma de impuestos, respetas la las leyes destinadas al bien común, y  las propiedades ajenas. Pues bien llega un individuo que no debe estar de acuerdo con todo esto y en un momento te hace un desaguisado de la leche, rompe todo lo que encuentra a su paso hasta llegar al objeto ajeno que desea (eso cuando no se dedican a hacer faenas "per se", sin más objeto que hacer daño) y simplemente se lo lleva sin importarle lo más mínimo el daño que pueda hacer. Y en este punto te encuentras totalmente desprotegido, resulta que no puedes hacer más que pagar (por adelantado y por si acaso) sistemas de alarma, seguros por si te roban y poner las denuncias correspondientes. Después esperar a que un señor perito valore los daños, tramite el expediente y las autoridades cursen las ordenes oportunas. Entonces con suerte, llegará una compensación económica que se supone arregla el asunto. El disgusto, el susto, el posible valor sentimental de los objetos dañados o robados, la sensación de impotencia que queda, esos no los repone nadie. Esos te los comes con patatas o sin ellas, pero te los comes tu solito. Eso sí, si se te ocurre oponer medidas que la ley considere desmesuradas, ¡cuidado! pues de víctima pasas a delincuente en un momento. Ni se te ocurra poner alambre de espinas en una vallado, cristales en el borde superior de una tapia, o pegarle un buen estacazo a quien pillas en un acto delictivo, pues el buen señor tiene todos sus derechos y encima te buscará un lío que te costará, al menos, el dinero.
     Lo dicho esto de las libertades está desequilibrado, especialmente para los amigos de lo ajeno.

domingo, 26 de mayo de 2013

Aprendamos a valorar los detalles

     Suele ocurrir que valoramos las cosas en su justa medida, precisamente cuando carecemos de ellas. Tenemos en nuestro día a día multitud de gestos que hacemos de forma mecánica o instintiva sin pararnos pensar cómo podríamos realizarla sin los medios que utilizamos en ese momento. Gestos como el de coger un vaso, subir a un escalón para alcanzar algo... vale, pero ¿y si el brazo o la mano están impedidos?, ¿y si resulta que un pie o pierna está fuera de juego?...  ayyy entonces pedimos ayuda y empezamos a pensar que inútiles somos, (cagüenlá si yo pudiera, no tendría que pedir ayuda), . Recibimos los consejos desinteresados de los que tenemos alrededor, "paciencia, que las cosas llevan su tiempo...", "no te preocupes, si en dos días ya estarás bien ...". Sí, eso está muy bien, los consejos son gratuitos, de buena fe, con el corazón... ¡pero es que son los mismos, igualitos, consejos que nosotros damos cuando no somos los afectados!, sólo que entonces no nos planteamos la posibilidad de estar con muletas, un brazo escayolado o similar, simplemente nos apiadamos profundamente del herido y le deseamos una pronta recuperación.
         Si más a menudo nos parasemos a reflexionar sobre tantas cosas y situaciones que nos pasan desapercibidas en nuestro entorno, si nos permitiéramos disfrutar de todo lo que nos rodea, y nos propusiéramos fijarnos en los pequeños detalles cotidianos, seguro que tendríamos una existencia mucho más placentera.
     En fin somos como somos y nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, mientras tanto paciencia y que la recuperación sea rápida.

sábado, 18 de mayo de 2013

Por fin

     Si, por fin, después de muchas ocasiones planificadas, por fin llegué a la cima de la Bola del Mundo. Podéis ver las fotos para comprobarlo, y os juro que estoy en todas, en unas delante y en otras detrás de la cámara, pero en todas.
3, 2, 1 listos para el despegue....
    
      La verdad que no se explicar muy bien el jugo que se le saca a un momento así  Después de penar para subir, al llegar arriba y darme el placer de admirar todo el paisaje, lo cierto es que se olvida el rato de la caminata. Se que hay mucha gente que esto no le produce ningún placer, ni frío ni calor, pero a mi me llena.

Lo siento, llegué tarde a la foto.
 
      Disfruto del camino admirando la plantas o los animales (pocos en esta ocasión) que pueda encontrar, haciendo fotos del paisaje según asciendo, simplemente escuchando el silencio o como en este caso el viento que soplaba de un lado y de otro. No se trata desde luego de vencer ala montaña como algunas veces he oído. Ni aquí ni en ninguna expedición de las de verdad, esas del Everest creo que se trate de vencer a nadie, más bien creo que se comparte con la montaña durante unos momentos, el paisaje, los animales el aire, en fin todo lo que hay ahí arriba, aunque para algunos sólo se trate de piedras y frío.


                                                                             Este es un compañero de viaje silencioso
   
     De todas formas lo bueno y malo de esta sierra que tenemos tan a mano, es precisamente eso, su cercanía, creo que por estar tan cerca hay muchos que no se la toman todo lo en serio que merece, es como de andar por casa, y eso se convierte en un maltrato continuo, porque de verdad cuando subo por ahí y me encuentro cosas como la de la foto, se que desde luego el responsable no es más que un dominguero.
Llevaba tiempo sin subir pero creo que no se trata de ninguna especie animal o vegetal nueva...
ESTO NO DEBERÍA ESTAR AQUÍ

     Bueno de todas formas no quiero ser pesado y en otra ocasión, os seguiré haciendo partícipes de mis experiencias por ahí arriba. Os dejo algunas imágenes de todo lo que vi y admiré desde ahí arriba.